Aprender divirtiéndose: el nuevo paradigma de la educación moderna

Uno de los retos constantes que enfrenta el educador o profesor al momento de dar clases, es lograr captar la atención de sus estudiantes. El sistema educativo tradicional corta en muchos sentidos la posibilidad de incluir dinámicas que hagan que los contenidos puedan ser digeridos de una forma más agradable y amena por parte de los estudiantes, capturando y centrando su interés. 

La repetición y recordación son herramientas que han quedado en el pasado, y son cada vez más las instituciones, profesionales y padres que entienden que sus hijos y estudiantes pueden aprender divirtiéndose.

Las actividades pueden variar desde juegos didácticos de mesa, dinámicas de grupo o de manera individual, que permiten generar un ambiente de aprendizaje mediante el disfrute y del esparcimiento.

Los niños no juegan para aprender, aprenden cuando juegan.

Aprender divirtiéndose: un método revolucionario

Todo docente tiene la imperante necesidad de generar y provocar motivación en sus estudiantes, buscando inculcarles ese sentimiento y deseo por aprender. En este punto, es cuando involucramos a los profesores como creadores de experiencias, y nuevas metodologías educativas han saltado a la vista, mostrando sus virtudes y acciones para llegar a esos objetivos. 

Tamara Drajner Barredo, profesora de Historia y especialista en Tecnología Educativa, en un artículo publicado en portal “Infobae.com”, nos indica los beneficios de aprender divirtiéndose; “la utilización de estrategias lúdicas en el aula genera espacios de cooperación, pensamiento crítico e incluso, cuando el juego tiene un cronómetro corriendo, la gestión de crisis. Todas estas contribuyen al desarrollo de habilidades blandas transversales necesarias también para la inclusión en la sociedad actual”. 

Evidentemente se hace más difícil introducir estos conceptos en espacios educativos tradicionales, aún así, como padres tenemos la posibilidad de aplicarlos en casa de forma extracurricular. En internet tenemos a disposición contenidos focalizados en acciones para ayudarnos a involucrar a nuestros niños y niñas de manera activa en este tipo de metodologías, y así apoyar y reforzar lo aprendido en las aulas, pero de una manera divertida. 

Los beneficios de aprender divirtiéndose

Como bien nos indicaba Drajner Barredo, los beneficios de aprender divirtiéndose pueden abarcar y potenciar de manera amplia distintas habilidades y capacidades de los niños y niñas. 

A continuación te mostramos los beneficios más resaltantes de esta metodología de enseñanza:

  • Lo difícil se vuelve fácil: una buena manera de aprender y asimilar conceptos es llevando la teoría a la práctica. Un ejemplo es la realización de actividades que involucran el desarrollo de experimentos científicos. Estos ayudan a poder explicar ciertos fenómenos que únicamente con demostraciones teóricas resultan difíciles de entender para nuestros hijos.
  • Potencia habilidades sociales: la participación de juegos y al tener que enfrentarse a situaciones de dificultad de manera grupal, se generan vínculos sociales y de colaboración entre los participantes. Especialmente relevantes ante el manejo de conflictos.
  • Aprender mediante el error: los estudiantes al estar en una dinámica de juego y diversión evitan el temor al error y a equivocarse. Se aprende de la equivocación y se desarrollan habilidades para su superación. 
  • Se genera felicidad: las actividades lúdicas generan un estado de euforia que activa los transmisores neuronales liberando endorfinas de manera natural. Este estado de alegría incrementa su motivación e interés por jugar y también por aprender.

La ciencia concluye lo positivo de aprender divirtiéndose

Un estudio realizado por psicólogos de la Université Paris Ouest – Nanterre La Défense, han concluído en lo importante y determinante que resulta involucrar la diversión y la risa al proceso educativo. Estos componentes hacen de la enseñanza una experiencia agradable y de disfrute para los niños y niñas. 

Aunque muchos padres nos enfrentamos a las barreras que supone la educación tradicional, aún así, es interesante comprender que podemos ser actores activos en ese proceso de aprendizaje de nuestros hijos. Existen diferentes juegos didácticos para jugar en familia, y que comprenden diversos niveles cognitivos que ayudan a promover su interés y deseo por aprender.

Los tiempos actuales requieren de la implementación de técnicas y metodologías adaptadas a las necesidades y requerimientos del ambiente que nos rodea. Las disposiciones rígidas restringen que los niños puedan mostrar y dar el total de su potencial, cobrando relevancia entregarles un espacio que les brinde seguridad y estabilidad. Y qué mejor ambiente que aquel que propicia el aprender divirtiéndose.

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Aprender divirtiéndose: el nuevo paradigma de la educación moderna

Uno de los retos constantes que enfrenta el educador o profesor al momento de dar clases, es lograr captar la atención de sus estudiantes. El sistema educativo tradicional corta en muchos sentidos la posibilidad de incluir dinámicas que hagan que los contenidos puedan ser digeridos de una forma más agradable y amena por parte de los estudiantes, capturando y centrando su interés. 

La repetición y recordación son herramientas que han quedado en el pasado, y son cada vez más las instituciones, profesionales y padres que entienden que sus hijos y estudiantes pueden aprender divirtiéndose.

Las actividades pueden variar desde juegos didácticos de mesa, dinámicas de grupo o de manera individual, que permiten generar un ambiente de aprendizaje mediante el disfrute y del esparcimiento.

Los niños no juegan para aprender, aprenden cuando juegan.

Aprender divirtiéndose: un método revolucionario

Todo docente tiene la imperante necesidad de generar y provocar motivación en sus estudiantes, buscando inculcarles ese sentimiento y deseo por aprender. En este punto, es cuando involucramos a los profesores como creadores de experiencias, y nuevas metodologías educativas han saltado a la vista, mostrando sus virtudes y acciones para llegar a esos objetivos. 

Tamara Drajner Barredo, profesora de Historia y especialista en Tecnología Educativa, en un artículo publicado en portal “Infobae.com”, nos indica los beneficios de aprender divirtiéndose; “la utilización de estrategias lúdicas en el aula genera espacios de cooperación, pensamiento crítico e incluso, cuando el juego tiene un cronómetro corriendo, la gestión de crisis. Todas estas contribuyen al desarrollo de habilidades blandas transversales necesarias también para la inclusión en la sociedad actual”. 

Evidentemente se hace más difícil introducir estos conceptos en espacios educativos tradicionales, aún así, como padres tenemos la posibilidad de aplicarlos en casa de forma extracurricular. En internet tenemos a disposición contenidos focalizados en acciones para ayudarnos a involucrar a nuestros niños y niñas de manera activa en este tipo de metodologías, y así apoyar y reforzar lo aprendido en las aulas, pero de una manera divertida. 

Los beneficios de aprender divirtiéndose

Como bien nos indicaba Drajner Barredo, los beneficios de aprender divirtiéndose pueden abarcar y potenciar de manera amplia distintas habilidades y capacidades de los niños y niñas. 

A continuación te mostramos los beneficios más resaltantes de esta metodología de enseñanza:

  • Lo difícil se vuelve fácil: una buena manera de aprender y asimilar conceptos es llevando la teoría a la práctica. Un ejemplo es la realización de actividades que involucran el desarrollo de experimentos científicos. Estos ayudan a poder explicar ciertos fenómenos que únicamente con demostraciones teóricas resultan difíciles de entender para nuestros hijos.
  • Potencia habilidades sociales: la participación de juegos y al tener que enfrentarse a situaciones de dificultad de manera grupal, se generan vínculos sociales y de colaboración entre los participantes. Especialmente relevantes ante el manejo de conflictos.
  • Aprender mediante el error: los estudiantes al estar en una dinámica de juego y diversión evitan el temor al error y a equivocarse. Se aprende de la equivocación y se desarrollan habilidades para su superación. 
  • Se genera felicidad: las actividades lúdicas generan un estado de euforia que activa los transmisores neuronales liberando endorfinas de manera natural. Este estado de alegría incrementa su motivación e interés por jugar y también por aprender.

La ciencia concluye lo positivo de aprender divirtiéndose

Un estudio realizado por psicólogos de la Université Paris Ouest – Nanterre La Défense, han concluído en lo importante y determinante que resulta involucrar la diversión y la risa al proceso educativo. Estos componentes hacen de la enseñanza una experiencia agradable y de disfrute para los niños y niñas. 

Aunque muchos padres nos enfrentamos a las barreras que supone la educación tradicional, aún así, es interesante comprender que podemos ser actores activos en ese proceso de aprendizaje de nuestros hijos. Existen diferentes juegos didácticos para jugar en familia, y que comprenden diversos niveles cognitivos que ayudan a promover su interés y deseo por aprender.

Los tiempos actuales requieren de la implementación de técnicas y metodologías adaptadas a las necesidades y requerimientos del ambiente que nos rodea. Las disposiciones rígidas restringen que los niños puedan mostrar y dar el total de su potencial, cobrando relevancia entregarles un espacio que les brinde seguridad y estabilidad. Y qué mejor ambiente que aquel que propicia el aprender divirtiéndose.

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