Ciencia Joven

Emprendimiento científico chileno

El emprendimiento científico en Chile está en auge. Los jóvenes son los principales impulsores de este crecimiento. THINKey es una organización que día a día se abre camino en el mercado chileno. El 2016 recibimos muchos premios entre los que destaca el apoyo de Banco Estado, Corfo y la WMEA. Hoy estamos en StarUp Chile y eso significa que de aquí a 6 meses tendremos posicionamiento global. Estamos felices, ansiosos y muy enfocados en cumplir los objetivos. Para avanzar contamos con el apoyo de muchas personas y organizaciones que al igual que nosotros aspiran a contribuir a la sociedad desde su talento.

Estamos convencidos de que las nuevas generaciones vienen con más energía para formar un mundo mejor. En esta ocasión conversamos con los líderes de Full3D y Promedical 3D, jóvenes talentos que al igual que THINKey buscan democratizar el acceso de las personas a beneficios que antes eran impensados, como la imprensión 3D o la tecnología en salud y en el hogar.

 

Facebook fue creada por un estudiante de Harvard, Mark Zuckerberg, en 2006 con una idea simple y gran habilidad generó una red social entre estudiantes universitarios que rápidamente se expandió por todo el mundo. Su experiencia nos hace preguntarnos si existe fórmula para el éxito, ¿cuál es la mejor edad para emprender? ¿hay que tener experiencia para lanzarse con un proyecto propio? No sabemos.

 

Denis Ogaz tiene 23 años y estudia ingeniería eléctrica, Gerson Molina tiene 20 años y estudia mantenimiento industrial, ambos son de la Universidad de Santiago. Desde niños se divertían inventando cosas. Al entrar a la universidad, Denis, pensó que sería fácil emprender algo. El tiempo fue pasando y no lograba concretar un proyecto con nadie. Un día pensando en cómo y con quien emprender se encontró en el metro con un ex compañero que tenía una idea, pero le faltaba el financiamiento. Denis tenía ahorrado el dinero suficiente, se arriesgaron juntos y surgió la primera fase de lo que más adelante sería Full 3D.

Nuevos tiempos

Hace una década era imposible imaginar una impresora que imprimiera objetos. Para muchos las impresoras convencionales fueron y siguen siendo un dolor de cabeza, hay que conocerlas bien para “saberles la maña”. Tan mañosas que a muchos nos tenían con el alma en un hilo tratando de imprimir a la misma hora en que se entregaba un trabajo en la universidad. Esos dilemas que vivimos con esas “antiguas” impresoras, en un futuro muy cercano viviremos con las impresoras en 3D.

Dimpresin

Nuevos desafíos

Los amigos Gerson Molina y Denis Ogaz comenzaron con un proyecto de impresión en 3D llamado Crear 3D, luego decidieron seguir por separado.  Así fue como Ogaz creó Full 3D que es un emprendimiento que divierte, diseña y dimprime. ¿Dimprimir? Sí, es la palabra que con su equipo inventaron para referirse a la impresión en tres dimensiones.

 

Promedical 3D, es un emprendimiento social que busca generar mayor tecnología en el área médica, realizando prótesis funcionales de bajo costo. “Las prótesis son muy caras y son horribles”, afirma el joven estudiante al explicar que muchas personas preferían no tener nada que llevar las prótesis de gancho (esa que usaba el Capitán Garfio de Peter Pan). De ahí la idea de democratizar el acceso para todas las personas.

 

Ambos proyectos están en pañales aún, partieron como equipos universitarios y hace poco tiempo se formalizaron como empresa. Como estudiantes universitarios su foco está puesto en aprender y especializarse para ofrecer soluciones tecnológicas para generar mayor autonomía en las personas comunes y generar impacto en los colegios. Democratizando la tecnología, al otorgar  herramientas de bajo costo.

 

“Resolvemos el problema del acceso a la tecnología, porque sabemos que es muy caro. Tratamos de reducir los costos y hacerla accesible y democrática para que todos puedan acceder a los beneficios de la impresión 3D”, afirma Denis Ogaz.

 

Junto con bajar los costos y masificar el servicio en Full 3D buscan ser especialistas debido a que en Chile todavía no tenemos, “nosotros, como estudiantes universitarios tratamos de perfeccionarnos y capacitarnos en todos los temas relacionados con la impresión 3D. Por ejemplo, si alguien quiere desarrollar una zapatilla en 3D nosotros generamos el proyecto, buscamos los materiales, realizamos el diseño y hacemos el prototipo final para darle la solución”.

 

En un principio ni en su misma universidad creían en su proyecto, los trataban de locos. En ese entonces nadie creía en la posibilidad de crear una impresora 3D en Chile. Le decían “oye, pero en Estados Unidos están realizando eso, en Europa, en China”. Entonces él pensó “y, ¿por qué nosotros como chilenos no?, podemos hacer lo mismo y mucho mejor”. Esa convicción es la que lo tiene hoy a sus 23 años convertido en un empresario sin haber salido todavía de la universidad. A este lado del mundo mucha gente “no cree en sus capacidades”, comenta el estudiante.  

 

“Cuando las cosas se ponen difíciles y te dicen que no, dan muchas más ganas de seguir haciendo lo que te gusta. Muchas veces dije: ok, en la próxima oportunidad saldré adelante. Al principio la  dificultad era el financiamiento y trabajaba como DJ, hacía clases de matemática, prepara jóvenes para la PSU, todo para ganar más dinero para el proyecto. Como nadie creía en nosotros, tuvimos que comenzar por creer en nosotros mismos, arriesgarnos y seguir adelante”. Denis Ogaz.

 

Hoy ya están en otro plano, sus proyectos gustan al público y tienen ventas, realizan talleres y eventos que les permiten solventar sus gastos. Sienten la satisfacción de mirar hacia atrás y ver que todo el sacrificio valió la pena. Aprendieron a conocer sus fortalezas y debilidades, en el camino tuvieron que pulir y perfeccionar aquello que les impedía avanzar, por lo que hoy se sienten satisfechos y se enfrentan con más seguridad a los próximos desafíos.

 

Comunicaciones THINKey

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